
En la Clase E, el placer de conducción empieza con el E 200 KOMPRESSOR. Su tecnología permite incrementar la presión en el sistema de admisión y, con ello, el grado de llenado de los cilindros. Este hecho incide positivamente en el desarrollo de potencia, especialmente a bajas revoluciones. Con ello, este modelo entrega 184 CV y un par máximo de 250 Nm, tardando 9,1 segundos en pasar de 0 a 100 km/h.
El E 200 KOMPRESSOR registra un consumo reducido, es silencioso y satisface la norma Euro 4 en materia de gases de escape, resultando atractivo tanto desde el punto de vista económico como ecológico.
Los propulsores V6 del E 280 y E 350 son fruto del ingenio tecnológico. Por ejemplo, sus cuatro árboles de levas ofrecen un ajuste variable en función de las revoluciones, lográndose un elevado par motor desde la gama baja de revoluciones. La combustión optimizada garantiza un consumo más reducido, mientras un árbol de compensación atenúa las vibraciones del motor.
El E 500 y el E 63 AMG ponen a su alcance la incomparable sensación de conducir un modelo V8. El primero, con 5,5 litros de cilindrada, una potencia de 388 CV y 530 Nm de par máximo, despierta una sensación de total dominio en cualquier situación. Una desmultiplicación más larga en el eje trasero ha permitido reducir el nivel de revoluciones y, en consecuencia, el de ruido.
El propulsor AMG de alto rendimiento presente en el E 63 AMG encabeza la gama de motorizaciones de la Clase E con sus 514 CV de potencia